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domingo, 13 de noviembre de 2016

Sonido de Lluvia

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11:28

El camino parecía interminable.  Llevábamos más de 40 minutos en una carretera rural con muchos obstáculos para alcanzar el lugar de la excursión que habíamos planificado junto a algunos compañeros de trabajo, casi un mes antes.  Recuerdo que mientras el bus avanzaba, hacíamos chistes, nos reíamos, hablábamos y hacíamos un sinfín de cosas, pero no llegábamos.  Parecía como si el paisaje se repitiera.

Muchos árboles alrededor de las cuestas por donde pasamos. Casas aisladas nos hicieron saber que había pocas personas por allí.   En algún momento del trayecto pensé: ¿valdrá la pena el haber venido?  Luego supe que sí...

Al fin llegamos al lugar de la excursión, su nombre es Paraíso Caño Hondo, situado en mi amada República Dominicana.  Un sitio hermoso entre las montañas cerca de la bahía de Samaná, que destila un aire de pura naturaleza.

Al ir acercándonos a la recepción para registrar nuestro arribo, se percibía desde lejos el sonido de una fuente natural, que daba la sensación de estar escuchando una de esas tímidas lluvias que nos hacen sentir paz.  De inmediato llegó a mi mente Jesús, que nos invita a ir a él sin importar cuán difícil sea el camino, cuantos obstáculos encontremos o si el paisaje parece siempre igual. Estoy seguro que cuando nos toque llegar a su presencia, nos convenceremos de que, al igual que en la excursión con mis compañeros de trabajo, valió la pena el trayecto.

Ven a Jesús, confiésale tus pecados, arrepiéntete, comienza otra vez con más fuerza y vive de ahora en adelante los momentos de tranquilidad y esperanza que recibes cuando descansas en el glorioso hijo de Dios sin importar tus cargas. Ven y experimenta el sonido de la lluvia después del largo camino.

Que Dios te bendiga abundantemente.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Vista 20-20

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara...
1 Corintios 13:12a.

Los especialistas del cuidado de la salud de los ojos y la visión humana son los médicos oftalmólogos.  Mediante exámenes detallados de la vista, ellos clasifican el nivel de nitidez con que una persona puede ver el mundo y concluyen que alguien tiene una vista 20-20 cuando alcanza el mayor nivel de percepción de la realidad sin la necesidad de lentes u otro tipo de ayuda.

En el mundo espiritual, no se puede afirmar que se tiene una vista 20-20 a menos que se usen los lentes de la fe en Dios.  El Señor en su misericordia limpia permanentemente los cristales de nuestros anteojos cuando somos más íntimos con él.  Jesús nos orienta y nos guía a través de la oración y de la lectura de su palabra ofreciéndonos un horizonte claro, cumpliendo su promesa de dar paz infinita a todo el que confía sus fuerzas en él.

El brillo de la luz del Señor nos hace comprender más claramente nuestro mundo terrenal y espiritual.

Que Dios te bendiga abundantemente.

jueves, 4 de agosto de 2016

La Victoria del que Descansa

Fotografía tomada por Rosmery Quezada. Todos los derechos reservados. 

1 Cr. 29:11-12

11 Tuya es, oh Jehová la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tu dominas sobre todo; y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.

Día 5 - Meditación

Desde antes de nuestro nacimiento, los seres humanos ya somos altamente competitivos. Basta ver como un niño lucha por su vida cuando nace con alguna deficiencia, para darnos cuenta que el esforzarnos para alcanzar algún objetivo es algo que corre por nuestras venas. El Señor con su palabra nos manda a esforzarnos, a no desmayar y a no temer a los retos (Josue 1:9a.), dado que el nos acompaña y está con nosotros donde quiera que vayamos como poderoso gigante (Jeremias 20:11a.).

Si alguien conocía de esfuerzo en los tiempos de batalla era el rey David. Verdaderamente este hombre sabía como diseñar estrategias para conquistar naciones completas. Los tiempos de David fueron tiempos turbulentos, nada sencillos, donde numerosas guerras se levantaron inclusive desde adentro de su reino durante 40 años. A pesar de todo el arduo trabajo que significaba la guerra, los problemas de familia y la dirección de una nación, David le oró a Dios las siguientes palabras: "...y tu dominas sobre todo...", lo que nos hace ver que el tenía pleno convencimiento de que las decisiones finales de su país y de su vida venían del Señor, produciéndose un maravilloso descanso a su espíritu, a su mente y a su corazón. Una especie de paz en la tormenta.

Este ejemplo nos enseña que debemos establecer metas en nuestras vidas y caminar hacia ellas. Que no debemos ceder ante el mal tiempo o la incertidumbre, sino todo lo contrario, que nuestro ser avance plenamente confiado en la voluntad de nuestro Dios omnipotente y poder decir como el mismo David en el salmo 4:8: En paz me acostaré y así mismo dormiré porque solo tu Jehová me haces vivir confiado.

Que Dios te bendiga abundantemente ...

Retorno Seguro

Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al c...